Hubo una época en la que el restaurante de un hotel podía entenderse casi como un complemento del alojamiento. Hoy, en muchos establecimientos, la restauración hotelera se ha convertido en uno de los grandes elementos de diferenciación, capaz de influir en la experiencia del huésped, la reputación de la marca e incluso en la elección del hotel.
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ToggleComo directivo de F&B u operaciones seguramente tienes claro que competir únicamente en precio o ubicación ya no basta. La cuestión está en identificar qué tendencias merece realmente la pena incorporar y cuáles pueden acabar siendo simplemente una moda pasajera. Global Foodservice Outlook 2025 de EHL Hospitality Business School apunta precisamente hacia uno de los grandes retos del sector: innovación, sostenibilidad, digitalización e inteligencia artificial avanzan, pero no siempre de forma integrada. El verdadero cambio aparece cuando operación, tecnología, personas y propuesta de valor empiezan a funcionar en la misma dirección.
En Manageat Hospitality, te traemos algunas de las tendencias en restauración hotelera que conviene tener especialmente presentes.

1. Menos complejidad y una operación más eficiente
En F&B es relativamente sencillo acumular complejidad con el tiempo. Más referencias en carta, más horarios, más puntos de venta, más productos almacenados, más procedimientos que se mantienen simplemente porque “siempre se han hecho así”… Pero más oferta no significa necesariamente más valor para el huésped. Y mucho menos mayor rentabilidad.
La tendencia apunta hacia operaciones más flexibles: cartas ajustadas, producciones compartidas entre diferentes outlets, cocinas versátiles, mejores previsiones de demanda y procesos menos dependientes de tareas manuales. No se trata de recortar sin más, sino de rediseñar. Aquí cobra especial sentido el lean management aplicado a restaurantes, revisando qué procesos aportan realmente valor y cuáles están generando complejidad, costes o tareas innecesarias.
Para un director de F&B, por tanto, quizá no basta con saber cuánto vende cada punto de venta. También conviene preguntarse qué estructura y qué recursos se necesitan para conseguir esas ventas.
2. Datos e inteligencia artificial para tomar mejores decisiones
La digitalización ya forma parte de la operativa hotelera. Sistemas de reservas, POS, herramientas de inventario o cuadros de mando generan cada vez más información. Ahora se suma la inteligencia artificial.
Previsión de demanda, compras, ingeniería de menú, planificación de personal o análisis de comportamiento son algunos de los ámbitos donde puede aportar valor. Pero incorporar tecnología no garantiza necesariamente tomar mejores decisiones. ¿Sabemos qué platos aportan realmente margen? ¿Qué franjas funcionan mejor? ¿Dónde se producen las desviaciones? ¿Podemos anticipar con mayor precisión la producción necesaria para el desayuno de mañana? EHL señala precisamente que uno de los retos sigue siendo la existencia de información fragmentada entre diferentes sistemas. De poco sirve disponer de muchos datos si después no somos capaces de convertirlos en decisiones.
En Manageat Hospitality trabajamos esta lógica también en nuestro servicio de gestión de operaciones F&B: utilizamos los datos para detectar problemas, anticiparnos y tomar decisiones con mayor criterio. Porque el futuro no será del hotel que tenga más información, sino del que sepa mejor qué hacer con ella.
3. La sostenibilidad pasa del discurso a la operativa
La sostenibilidad lleva años apareciendo entre las grandes tendencias de gastronomía hotelera. La diferencia es que ya no basta con incorporarla al discurso de marca. Desperdicio alimentario, consumo energético, proveedores, trazabilidad, envases, producto de proximidad o aprovechamiento de materias primas tienen una dimensión ambiental evidente, pero también económica.
Hoy el siguiente paso consiste en integrar estas decisiones dentro de la operativa cotidiana. Trabajar con productos de temporada, mejorar la previsión para reducir excedentes, revisar formatos de compra o colaborar con proveedores locales puede repercutir tanto en los costes como en la percepción que construye el huésped sobre el establecimiento.
La sostenibilidad empieza así a ser menos una acción de marketing y más una cuestión de cómo compramos, producimos y utilizamos los recursos.
4. Nuevos hábitos: salud, flexibilidad y personalización
Los hábitos alimentarios también continúan cambiando. Opciones vegetarianas y veganas, propuestas sin gluten o lactosa, bebidas con menor graduación alcohólica y desayunos más equilibrados forman parte de las expectativas de determinados perfiles de cliente.
Ya hablábamos hace unos años de desayunos saludables, flexibilidad horaria o nuevas necesidades culinarias. Algunas de aquellas tendencias se han convertido prácticamente en expectativas habituales. Ahora el reto avanza hacia la personalización. El huésped espera que la oferta pueda adaptarse a sus necesidades sin que ello implique recibir una experiencia gastronómica de menor nivel.
Y tampoco hace falta pensar en escenarios futuristas. Recordar una intolerancia comunicada durante otra estancia o disponer de alternativas adecuadas también en el room service, y no únicamente en el restaurante, puede marcar diferencias. Eso sí, la tecnología puede ayudar a personalizar, pero debería hacerlo sin eliminar aquello que sigue siendo esencial en hospitality: escuchar, recomendar y atender.
5. La gastronomía como identidad y motivo para elegir un hotel
Esta es probablemente una de las transformaciones más interesantes que traen las tendencias en restauración hotelera. El restaurante, el rooftop, el bar o incluso el desayuno pueden dejar de ser servicios destinados exclusivamente al cliente alojado y convertirse en activos de marca capaces de atraer también al público local.
Los datos de CBRE Hotels Research aportan una señal interesante. En una muestra de 866 hoteles full service, resorts y hoteles de convenciones de Estados Unidos, los ingresos de F&B por habitación ocupada aumentaron un 3,8 % durante el primer semestre de 2025, por encima del crecimiento de los ingresos hoteleros totales de esa misma muestra. No podemos trasladar directamente esas cifras al mercado español, pero sí muestran que el F&B tiene capacidad para generar negocio por sí mismo.
Aquí entran en juego producto, ambiente, diseño, servicio y storytelling gastronómico. También la gastronomía local. Y no hablamos simplemente de introducir un plato típico en la carta. Productores, recetas, tradiciones y sabores del territorio pueden convertirse en parte del relato del hotel y reforzar su identidad como embajador del destino.
6. Nuevos espacios y formatos para ampliar el negocio
El área de F&B tampoco tiene por qué limitarse al restaurante tradicional. Rooftops gastronómicos, food halls, coctelerías de autor, restaurantes pop-up, colaboraciones con chefs, conceptos temporales o modelos de co-branding permiten probar propuestas, activar espacios infrautilizados y conectar con nuevos públicos.
En muchos casos permiten, además, conseguir algo especialmente interesante: romper la barrera entre el hotel y la ciudad. El público local puede convertirse en cliente del restaurante, del rooftop o de determinados eventos aunque nunca haya dormido en una habitación del establecimiento.
Ahora bien, no todos los hoteles necesitan un pop-up, un chef reconocido o un nuevo rooftop. Y quizá esta sea una de las ideas más importantes de todas: no seguir tendencias por inercia. Si quieres ver cómo algunas nuevas marcas están llevando precisamente estas transformaciones a la práctica, también analizamos el papel del F&B en nuevos hoteles y cómo la gastronomía empieza a formar parte de su propia propuesta de diferenciación.
¿Qué tendencias debería seguir realmente tu hotel?
No existe una receta universal. Lo que está claro es que antes de incorporar una tecnología, cambiar un formato o lanzar un nuevo concepto gastronómico, conviene hacerse algunas preguntas:
- ¿Aporta realmente valor al huésped?
- ¿Es coherente con el posicionamiento del hotel?
- ¿Podemos operarlo correctamente con nuestra estructura?
- ¿Mejora la eficiencia, la rentabilidad o la diferenciación?
- ¿Tiene sentido para nuestro cliente o simplemente está de moda?
Porque el futuro de la restauración hotelera no dependerá de quién incorpore más novedades, sino de quién sea capaz de seleccionar las adecuadas y hacerlas funcionar dentro de un modelo coherente. Operación, tecnología, personas, sostenibilidad y experiencia gastronómica necesitan avanzar en la misma dirección.
Y cuando el reto deja de ser identificar tendencias en restauración hotelera y pasa a convertirlas en decisiones concretas sobre organización, procesos y resultados, entramos ya en el terreno de la gestión de F&B en hoteles, donde cada estrategia debe adaptarse a la realidad de cada establecimiento.
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