Cómo abrir un restaurante: guía para una apertura rentable

Abrir un restaurante

Abrir un restaurante es el sueño de muchos profesionales y emprendedores, pero convertir una buena idea gastronómica en un negocio rentable requiere bastante más que saber cocinar, ofrecer un buen servicio o encontrar un local atractivo.

Antes de abrir las puertas, necesitas comprobar que el concepto tiene sentido, que existe mercado, que la inversión es asumible, que la operativa está bien planteada y que todas las piezas encajan. Una apertura sólida se construye mucho antes del primer servicio.

Y aunque cada proyecto es diferente, desde Manageat Hospitality te traemos recomendaciones y consejos para que planifiques la apertura con visión empresarial y minimices algunos de los riesgos más habituales.

¿Qué se necesita para abrir un restaurante?

Abrir un restaurante requiere combinar una buena idea con planificación, recursos y una gestión profesional. Desde la definición del concepto hasta la apertura y el posterior control del negocio, cada decisión puede condicionar su viabilidad y rentabilidad. Veamos los principales aspectos que debes tener en cuenta.

Vista cenital de un restaurante

1. Sé realista con el restaurante que quieres abrir

Soñar sabemos todos. Y dentro de lo lícito que es perseguir nuestros sueños e ilusiones, es esencial tener ambos pies en el suelo. Piensa qué quieres hacer exactamente, sé sincero contigo mismo y analiza si el concepto tiene sentido empresarial. ¿Un restaurante tradicional? ¿Uno fast casual? ¿Un gastronómico? ¿Monoproducto? ¿Un negocio basado principalmente en delivery y take away?

Hoy existen muchos tipos de restaurantes y modelos de negocio, cada uno con necesidades diferentes de inversión, personal, equipamiento, ubicación y operaciones. Por ello, la pregunta no es solamente qué restaurante quieres abrir, sino si existe una oportunidad real para ese concepto y si puedes desarrollarlo de manera rentable.

2. Define tu público objetivo y estudia el mercado

¿Quién va a sentarse en tus mesas? Antes de abrir un restaurante debes definir el perfil de cliente al que quieres dirigir tu propuesta y, sobre todo, asegurarte de que ese mercado existe en el lugar en el que vas a ubicar el negocio. Para ello, analiza cuestiones como:

  • Perfil sociodemográfico de la zona
  • Poder adquisitivo
  • Hábitos de consumo
  • Ticket medio asumible
  • Horarios y momentos de consumo
  • Presencia de residentes, trabajadores o turistas
  • Estacionalidad
  • Flujo de personas
  • Necesidades que todavía no están cubiertas

Porque no basta con tener un público objetivo bien definido. También debe existir una demanda suficiente para sostener económicamente el concepto.

Estudia a la competencia

3. Estudia a tu competencia y encuentra cómo diferenciarte

Si una calle o un barrio está repleto de negocios con un concepto, producto y rango de precios similares al tuyo, necesitarás una razón suficientemente potente para que el cliente te elija.

Estudia a tus competidores directos e indirectos. Investiga qué ofrecen, a qué precios, cómo es su experiencia, qué horarios tienen, qué opiniones reciben, cómo comunican su propuesta, qué parece funcionarles y qué necesidades dejan sin cubrir.

Pero, y esto es importante, estudiar a la competencia no significa copiarla. La diferenciación puede encontrarse en el producto, el servicio, la especialización, el ambiente, la experiencia, la sostenibilidad, la conveniencia, la tecnología o incluso en la manera de relacionarte con tus clientes. Pregúntate algo sencillo: «¿por qué debería un cliente elegir mi restaurante y no otro?» Si no encuentras una respuesta clara, conviene seguir trabajando el concepto antes de invertir.

4. Asegúrate de que la ubicación es la adecuada

El “dónde» es uno de los factores más importantes al abrir un restaurante porque, una vez firmado el local y realizada la inversión, cambiar de ubicación resulta enormemente costoso.

Por otra parte, debes tener en cuenta que no existe una ubicación perfecta para todos los restaurantes. Existe una ubicación adecuada para cada modelo. Por ejemplo, un concepto gastronómico de ticket elevado tendrá necesidades diferentes a un restaurante de menú diario, un fast casual o un negocio orientado al delivery. En consecuencia, antes de invertir, analiza los siguientes factores:

  • Tránsito peatonal
  • Visibilidad
  • Accesibilidad
  • Transporte público y aparcamiento
  • Negocios y generadores de demanda cercanos
  • Competencia
  • Perfil de público de la zona
  • Horarios de actividad
  • Posibilidades de terraza
  • Renta del local

Y no cometas el error de elegir un local únicamente porque el alquiler parece una oportunidad. Un alquiler barato puede resultar extraordinariamente caro si el establecimiento no genera suficiente demanda.

5. Analiza el local antes de comprometerte

Tener localizado un establecimiento atractivo no significa que sea adecuado para desarrollar tu proyecto. Así que, antes de firmar un contrato o realizar una inversión importante, comprueba con los profesionales correspondientes la viabilidad técnica y administrativa del local y las reformas que serán necesarias.

Dependiendo del proyecto y de la normativa aplicable, tendrás que valorar cuestiones relacionadas con instalaciones, ventilación y extracción, potencia eléctrica, accesibilidad, seguridad contra incendios, aislamiento acústico, aforo, distribución o posibilidades reales de desarrollar la actividad prevista.

También debes estudiar cuánto costará adaptar el espacio. Un local aparentemente económico puede dejar de serlo rápidamente si necesita una reforma profunda.

Cálculos y financiación a la hora de abrir un restaurante

6. Calcula la inversión necesaria y cómo vas a financiarla

¿Cuánto cuesta abrir un restaurante? No existe una cifra válida para todos los proyectos. La inversión depende del tamaño y estado del local, el concepto, las obras necesarias, las instalaciones, la cocina, el mobiliario, el equipamiento, la tecnología y muchos otros factores. Entre las principales partidas tendrás que contemplar:

  • Obras y adecuación del local
  • Proyecto técnico y honorarios profesionales
  • Licencias y trámites
  • Equipamiento de cocina
  • Mobiliario
  • Vajilla, cristalería, cubertería y menaje
  • Tecnología y software
  • Stock inicial
  • Personal previo a la apertura
  • Comunicación y marketing
  • Fianzas y otros gastos iniciales

A esta inversión inicial debes añadir una partida que a veces se pasa por alto: la tesorería necesaria para afrontar los primeros meses de actividad. El restaurante puede tardar en alcanzar el volumen de ventas previsto, mientras que nóminas, alquileres, suministros y proveedores seguirán llegando puntualmente.

Cuando tengas una estimación realista de cuánto necesitas para poner en marcha el proyecto y mantener un margen de seguridad, podrás estudiar las diferentes vías de financiación. Esto es, recursos propios, financiación bancaria, socios o inversores y, cuando proceda, ayudas públicas vigentes.

7. Prepara un plan de negocio y comprueba la viabilidad

Saber cuánto dinero necesitas para abrir es solo una parte del análisis. El siguiente paso es comprobar si el restaurante podrá generar suficientes ingresos para sostener su estructura de costes y ser rentable. Un buen plan de negocio te permitirá convertir las hipótesis iniciales en previsiones y analizar variables como:

  • Ventas previstas
  • Ticket medio
  • Número de clientes
  • Ocupación y rotación
  • Coste de producto
  • Coste de personal
  • Costes fijos y variables
  • Margen
  • Punto de equilibrio

El punto de equilibrio indica el nivel de ventas necesario para cubrir los costes del negocio. Dicho de otra forma, cuánto necesitas vender antes de empezar a generar beneficio.

Trabaja además con diferentes escenarios: conservador, previsto y favorable. Una previsión no pretende adivinar exactamente qué sucederá, sino ayudarte a entender cómo respondería el negocio ante distintos niveles de ventas o variaciones de costes.

En esta fase, contar con una consultoría especializada en restauración puede ayudarte a analizar el proyecto con una mirada externa antes de comprometer una parte importante de la inversión.

Diseño de restaurantes

8. Planifica el diseño, la distribución y el equipamiento

El diseño de un restaurante no es simplemente una cuestión de estética. Comedor y cocina son también espacios de trabajo, por lo que su distribución condicionará los movimientos del equipo, los tiempos de servicio, la capacidad productiva y, en última instancia, los costes y la rentabilidad.

Piensa en los recorridos de clientes, camareros, platos, producto, residuos y mercancías. Una mala distribución puede hacer perder tiempo al equipo, ralentizar el servicio y aumentar los costes operativos. Por eso es importante diseñar correctamente la distribución del restaurante antes de que la operativa quede condicionada por decisiones difíciles o costosas de modificar.

En esta fase tendrás que definir también el FF&E (Furniture, Fixtures & Equipment) y el OS&E (Operating Supplies & Equipment). Desde mobiliario y equipamiento hasta vajilla, cristalería, cubertería, menaje, uniformes y otros elementos necesarios para operar. La elección del FF&E y OS&E para restaurantes debe responder al concepto, la intensidad de uso, la operativa, el mantenimiento y el presupuesto disponible; no únicamente a criterios estéticos.

9. Gestiona correctamente licencias, permisos y obligaciones

Esta es probablemente una de las partes menos atractivas de la apertura de un restaurante, pero también una de las que menos margen deja para improvisar.

Los requisitos para abrir un restaurante varían en función de la ubicación, las características del establecimiento, el proyecto y la normativa autonómica y municipal aplicable. Entre otras cuestiones pueden intervenir trámites relacionados con la constitución y alta de la empresa, actividad y obras, normativa sanitaria, seguridad alimentaria, prevención de riesgos laborales, accesibilidad, protección contra incendios, instalaciones o seguros.

Por eso, aquí sí te recomendamos contar con profesionales especializados y comprobar siempre los requisitos concretos ante las administraciones competentes. Intentar ahorrar en asesoramiento técnico, jurídico, fiscal o laboral puede acabar costando bastante más si una decisión incorrecta retrasa la apertura o requiere modificar posteriormente el proyecto.

Abrir un restaurante o negocio gastronómico

10. Diseña una carta coherente y rentable

La carta es una de las principales expresiones del concepto del restaurante, pero también una herramienta de gestión. Por eso, no deberías diseñarla pensando solamente en los platos que te gustaría servir. Así, para cada elaboración necesitas conocer ingredientes, cantidades, mermas, coste, precio de venta, margen, tiempo de preparación y complejidad operativa. Es decir, necesitas escandallar.

La oferta también debe ser coherente con la capacidad de la cocina, el equipamiento, el número de personas del equipo y el volumen de clientes previsto. Una carta excesivamente amplia puede complicar compras, almacenamiento, producción y control de desperdicios sin aportar necesariamente más valor al cliente.

Por eso, antes de abrir, trabaja tanto la propuesta gastronómica como la rentabilidad de cada referencia. En nuestra guía sobre cómo crear una carta de restaurante óptima y rentable profundizamos en este proceso.

11. Selecciona bien a tus proveedores

Probablemente ya lo sepas, pero conviene recordarlo: el proveedor más barato no siempre es el proveedor más rentable. Precio y calidad son importantes, pero también debes valorar lo siguiente:

  • Regularidad del suministro
  • Condiciones de pago
  • Frecuencia de entrega
  • Pedidos mínimos
  • Trazabilidad
  • Capacidad de respuesta ante incidencias
  • Disponibilidad
  • Servicio posventa cuando corresponda

En productos críticos puede ser conveniente disponer de alternativas para evitar que una incidencia de suministro termine afectando a tu carta. Y recuerda que las condiciones negociadas con proveedores tienen un impacto directo sobre costes, inventarios, tesorería y margen.

Task force en F&B

12. Calcula el personal necesario y fórmalo antes de abrir

Un equipo bien preparado es esencial para cualquier apertura. Por consiguiente, calcula las necesidades reales de personal de cocina, sala, barra y gestión en función del modelo, horarios, capacidad, previsión de ventas y picos de actividad.

No es cuestión de contratar el menor número posible de personas, ni tampoco de lo contrario. Una plantilla sobredimensionada puede disparar el coste laboral, pero una insuficiente puede provocar tiempos de espera, errores, deterioro del servicio, agotamiento del equipo y pérdida de clientes.

Y si no encuentras profesionales con toda la experiencia necesaria, fórmalos. Antes de abrir un restaurante, el equipo debería conocer el concepto, la carta, los productos, protocolos de servicio, sistemas tecnológicos, procedimientos de apertura y cierre, gestión de incidencias y funciones de cada puesto. La formación previa permite cometer errores y corregirlos antes de que los sufra el cliente.

13. Define los procesos y prueba la operativa antes de abrir

La apertura no debería ser el primer día en que cocina, sala, tecnología y equipo trabajan juntos. Por eso, es esencial definir previamente los principales procesos:

  • Compras y recepción de mercancías
  • Almacenamiento
  • Producción y mise en place
  • Servicio
  • Reservas
  • Cobros
  • Limpieza
  • Inventarios
  • Apertura y cierre
  • Gestión de incidencias

Después, pruébalos. Realizar servicios de prueba o un soft opening con una demanda controlada permite detectar cuellos de botella, errores de coordinación, problemas de tiempos o necesidades de formación antes de funcionar a pleno rendimiento. Una cosa es diseñar una operación sobre el papel y otra comprobar qué sucede cuando entran pedidos simultáneos y cocina y sala necesitan coordinarse en tiempo real.

14. Empieza a dar a conocer el restaurante antes de abrir

No vale con levantar la persiana y esperar que entren clientes. La estrategia de marketing debe empezar antes de la apertura. Así, prepara con antelación los activos digitales necesarios: web, presencia local en buscadores, redes sociales, sistema de reservas y aquellos canales que realmente utilice tu público.

Puedes trabajar también acciones de relaciones públicas, colaboraciones locales, contenido, campañas publicitarias, captación de base de datos o eventos previos a la apertura. No necesitas estar en todos los canales. Necesitas estar en aquellos en los que puedas alcanzar de forma rentable al público que has definido en los primeros pasos.

Y tampoco olvides el boca a boca. Especialmente durante las primeras semanas, cada cliente puede convertirse en prescriptor… O en todo lo contrario.

15. Abre, mide y no pierdas la ilusión

Levantar la persiana no significa que haya terminado el proceso de apertura. Las primeras semanas son precisamente el momento de comprobar si las hipótesis del plan de negocio funcionan en condiciones reales. En los inicios, controla indicadores como:

  • Ventas
  • Número de clientes
  • Ticket medio
  • Ocupación
  • Rotación
  • Coste de producto
  • Coste de personal
  • Margen
  • Desperdicio
  • Tiempos de servicio
  • Satisfacción y opiniones de los clientes

Compara los resultados con las previsiones y corrige rápido cuando detectes desviaciones. Y recuerda algo que ya defendíamos en la primera versión de esta guía: no pierdas la ilusión y haz las cosas bien desde el principio.

Da igual los cálculos que haya que realizar, el tiempo que tengas que dedicar o todas las decisiones que debas revisar. Lo que inviertas en construir correctamente el negocio desde el primer día repercutirá en su capacidad para resistir, mejorar y crecer a medio y largo plazo.

Checklist para abrir un restaurante

Checklist para abrir un restaurante

Antes de abrir las puertas deberías poder responder afirmativamente, como mínimo, a estas cuestiones:

✓ ¿Está definido el concepto y su propuesta de valor?
✓ ¿Conoces a tu público objetivo?
✓ ¿Has estudiado el mercado y la competencia?
✓ ¿La ubicación encaja con el concepto?
✓ ¿El local es viable técnica y administrativamente?
✓ ¿Has calculado toda la inversión necesaria?
✓ ¿Dispones de tesorería suficiente para los primeros meses?
✓ ¿Existe un plan de negocio?
✓ ¿Conoces el punto de equilibrio?
✓ ¿Has planificado los espacios, el equipamiento y el FF&E/OS&E?
✓ ¿Los trámites, licencias y permisos están controlados?
✓ ¿La carta está diseñada y escandallada?
✓ ¿Los proveedores están seleccionados?
✓ ¿La plantilla está dimensionada y formada?
✓ ¿Los procesos están definidos y probados?
✓ ¿Existe un plan de marketing previo a la apertura?
✓ ¿Sabes qué indicadores vas a controlar desde el primer día?

Abrir un restaurante es solo el principio

Poner en marcha un proyecto gastronómico es una tarea emocionante, pero no exenta de riesgos. Una buena idea necesita detrás un modelo de negocio viable, una operación eficiente, un equipo preparado y capacidad para tomar decisiones basadas en datos.

Y precisamente por eso la ayuda profesional puede ser especialmente valiosa antes de abrir, cuando todavía estás a tiempo de modificar decisiones que posteriormente pueden resultar muy costosas.

En Manageat Hospitality acompañamos a empresarios y promotores en la definición, viabilidad y puesta en marcha de proyectos de restauración. Nuestro trabajo es acompañar cada apertura para que el restaurante nazca con una base sólida, una operativa eficiente y las condiciones necesarias para ser rentable y evolucionar con el tiempo.

Si estás preparando un nuevo proyecto gastronómico, contacta con nuestro equipo. Podemos ayudarte.

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