Ya venía haciendo falta una ley de desperdicio alimentario que regulara el despilfarro de comida. Y no hablamos de nuestros hogares (que deberíamos), sino de productores, distribuidores y comercializadores de alimentos, además del sector de la restauración, que es lo que nos atañe. Además de suponer un importante daño para nuestros bolsillos, perfectamente cuantificable tanto...
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